26.9.06

Carta 3

Vuesa Majestad,

Presto me tenéis a acudir en tu ayuda para subsanar semejante despropósito gaseoso que impide vuestro regocijo nocturno. Nuestra Gran Inglaterra me ha permitido obtener la sabiduría necesaria para poder desterrar las torpederas con total rapidez. Sabed que las nuevas tendencias de la ciencia se están orientando a terapias más naturales, por lo que el Factor AG ha pasado a la historia. Permítidme indicarte una pócima más eficaz en estos casos, que me ha facilitado el gran sabio Maestro de Inglaterra Sir Louis Maikouski. Haz que la servidumbre de palacio te proporcione unos cuantos elementos que aquí te describo para luego administrar a Su Majestad el Rey. Conseguid en primer lugar una buena bolsa de soja, 100 gramos de pasas de uva, un pote de cus-cus, 100 gramos de porotos paliares (que habráis hidratado durante una noche, o si no, haz comprar una lata de esas que venden en el mercado), 50 gramos de ciruelas y medio litro de aceite de ricino para ligar. Machacad y mezclad todo en un bowl tratando de lograr una emulsión consistente y guardadla en un tapergüer a resguardo de miradas indiscretas. Administrad la poción a Su Majestad el Rey, una hora antes de la cena. Veréis que esa noche, al menos, no podréis dormir juntos ya que Su Majestad el Rey seguramente la pasará en el cuarto de baño. Pero no os preocupéis; al día siguiente, lo que quede de él estará cuarado y podreis volver a regocijaros en sus aposentos por siempre jamás.
Le ruego me tenga informado de la evolución de la turbulencia y no dudéis en volver a recurrir a mí si es vuestro deseo.

Me despido de Vuesa Majestad, con total devoción.

Dr. P.H. Sir John D. Pedous
Lily